Eventos extremos y su relación con el cambio climático

Algunos ejemplos de eventos extremos son las lluvias torrenciales, las olas de calor, los incendios forestales y las sequías que vemos cotidianamente en distintos lugares del mundo. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático -IPCC- (2018) los define como eventos en los cuales una variable climática o meteorológica está por debajo o por encima de un umbral cercano al extremo inferior o superior de los valores registrados para esa variable. Pero existe una diferencia entre los eventos extremos de tipo meteorológico y de tipo climático: los primeros se asocian con patrones cambiantes del tiempo que tienen una duración de menos de un día hasta algunas semanas, los segundos se extienden por más tiempo y pueden ser el resultado de la acumulación de distintos eventos meteorológicos (IPCC, 2012).

El cambio climático agudiza los fenómenos naturales asociados a eventos extremos

Como consecuencia de fenómenos naturales, a lo largo de la historia han tenido lugar inundaciones, sequías y otros eventos extremos. Los científicos señalan que lo novedoso de la situación actual es que el cambio climático causado por las acciones del ser humano, aumenta la temperatura promedio de la Tierra, haciendo que los fenómenos naturales se agudicen, e incrementando la frecuencia, la magnitud, la extensión y la probabilidad de que ocurran eventos extremos (IPCC, 2012; Rodríguez Becerra, 2023). De este modo, el 71% de 504 eventos climáticos extremos estudiados entre los años 2000 y 2021, vieron un incremento en su severidad y en su probabilidad de ocurrencia como consecuencia del cambio climático (Rodríguez Becerra, 2023). 

Los efectos del cambio climático en distintos eventos extremos

En el caso de las sequías, el aumento de la temperatura incrementa la evaporación, reduciendo el agua superficial y secando el suelo, con lo cual los períodos de poca precipitación se hacen más secos, propiciando las sequías.

 

Por otra parte, con cada grado de calentamiento, se incrementa en aproximadamente 7% la capacidad del aire para producir vapor de agua, lo que genera una atmósfera más húmeda que produce lluvias más intensas.

 

Por último, el cambio climático incrementa el riesgo de incendios forestales ya que las altas temperaturas secan la materia orgánica en los bosques, aumentando el riesgo de flamabilidad, y la mayor incidencia de sequías también contribuye a la ocurrencia y propagación de los incendios (Center for Climate and Energy Solutions, s.f.).

No todos los eventos extremos son atribuibles al cambio climático

Como ya lo indicamos, algunos eventos extremos son producto de fenómenos naturales, y no se pueden explicar por el cambio climático. 

 

Para determinar si un evento extremo es producto del cambio climático debe realizarse un estudio de atribución. 

Algunos eventos extremos recientes atribuibles al cambio climático son, las persistentes lluvias de agosto de 2020 en la cuenca Sichua en el suroeste de China, que produjeron pérdidas aproximadas de 26,8 billones de dólares; las temperaturas extremadamente cálidas en el oeste europeo en 2020 (superando los 35 °C en España); la ola de calor en Corea del Sur en el verano de 2020, que registró la temperatura más alta desde 1973; y los incendios forestales en Siberia (2020), Alaska (2019) y China (2019) (Herring et al., 2021, 2022).

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